Esto de amaestrar pájaros me parece apasionante, pero a la vez frustrante. Solo veinte de cada cien pájaros que recojo son verdaderamente domesticados. Es difícil, pero es mi pasión.
-Miguel, ¿cómo llevas lo tuyo con los pájaros? ¿Cuántos dólares llevas ya ganados? -dijo el amigo de Miguel-.
- De bromas conmigo, no. Los tengo conmigo como pura afición.
- ¿Por pura afición? Entonces...
De repente, Miguel cortó la comunicación entre los dos. Parece que algo no quería ser desvelado.
En cuanto Miguel terminó de hablar con su amigo se dirigió enseguida hacia la gran jaula que había puesta en su patio trasero. Cogió algunos gorriones y los pintó de varios colores.
Estos tan bonitos seguro que los vendo mañana y sacaré de ellos unos cuantos cuartos.
Teresa Ribello
