Los ingredientes más comunes eran: la miel, las hierbas y el vino.
Aún hoy, siguen siendo importantes en la cocina mediterránea.
La miel se utilizaba tanto como edulcorante como conservante.
El vino, como bebida y para macerar alimentos.Y las hierbas se utilizaban para proporcionar aromas a las comidas.
Los platos se sirven en recipientes de barro, evocando actividades y culturas antiguas.
La degustación de la comida se hacía al aire libre, en el medio natural: el mar, el campo, sitios abiertos, etc., para conectar los espacios con los sabores y el pensamiento.
El menú es equilibrado, conectado a la dieta mediterránea actual.
Es una dieta muy rica en fibra y antioxidantes, casi sin procesamiento industrial.
Como podemos comprobar, la filosofía, no solo está en los libros, sino en nuestra forma de comer.
Teresa Ribello






