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domingo, 24 de mayo de 2026

Al amanecer

La mujer se asomó a la ventana al amanecer de aquel día con la esperanza de encontrar en la luz naciente, el resplandor de nuevas oportunidades. Ella imaginaba un mundo renovado, libre de las sombras del ayer, donde cada rayo de sol desvelaba la promesa de un futuro mejor.


Con la mirada fija en el horizonte, en el que el cielo se teñía de anaranjados y rosados intensos, su mente se llenó de pensamientos que iban más allá de la mera rutina diaria. En ese instante, tanto en el ambiente urbano cercano como en el rural contorno de la ciudad, el amanecer parecía abrazar la dualidad del ser: la calma de la naturaleza y el bullicio incesante de la vida moderna, que se fusionaban en un solo instante. La ventana se transformaba en un portal a un mundo donde la esperanza era el motor incesante que impulsaba cada latido del corazón.

La mujer sintió una mezcla de melancolía y alegría; la melancolía por lo efímero de la serenidad, y la alegría por la certeza de que, a pesar de las adversidades, siempre habría un nuevo comienzo.

En un ambiente cargado de paz y determinación, la mujer comprendió que cada día es una nueva oportunidad para reinventarse y aprender de la vida. La esperanza, visible en cada destello de luz a través de la ventana, le recordaba que incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de renacer.

¿Acaso no es en la simplicidad del amanecer donde encontramos la fuerza para transformar cada experiencia en una lección de vida?


Teresa Ribello

domingo, 17 de mayo de 2026

La aparición de Estella

Estella apareció con un traje de viaje adornado con pieles y parecía más hermosa que en otras ocasiones.

Pip la vio con unas maneras más atractivas que antes y creyó que todo había sido por obra de la señorita Havisham.

Estella iba a Richmond y Pip tendría que acompañarla.


Ni Estella ni Pip harían más que obedecer las instrucciones recibidas.

Estella descansó allí, antes de salir, para tomar una taza de té. Le dijo a Pip que él cuidaría de ella. Estella apoyó el brazo en el de Pip. Pip llamó al camarero para que los llevase a un saloncito particular. Aquel sitio tenía un desagradable olor a cuadra. 

Pip se sentía feliz con ella.

Estella viviría, sin reparar en gastos con una señora que tendría la posibilidad de presentarle a toda la sociedad y darle a conocer a muchas personas.

Teresa Ribello

Grandes Esperanzas, Charles Dickens 

lunes, 11 de mayo de 2026

Desde su ventana

En el jardín todo estaba en orden. Un orden magistral, por la cantidad de plantas calladas y enfiladas a lo largo de toda la verde explanada, que daba a la refrescante piscina. Todo se veía perfectamente desde la verja.


Cuando volví la cabeza, vi que la cortina de la ventana de arriba se había movido, de repente. 

Por el momento, me di cuenta enseguida que había sido una mujer. Me dio esa sensación. Se habría estado fijando en mí. Tengo que descubrir quién era...


Teresa Ribello

domingo, 3 de mayo de 2026

No se conocían unos a otros

 El profesor estaba en clase, en medio de la tormenta. Dijo: "Yo soy más importante para mi nación y mi pueblo. No os rebeléis contra mí". Se lanzaron y acabaron todos ahogados. En el segundo bote se salvaron. Los botes llegaban con las maderas esparcidas por todo el dolido y oscurecido mar. Algunos alumnos llegaron sin sus extremidades superiores, otros sin las inferiores. Las caras escuálidas, después de todo el gris acontecimiento. Hubo quien salió más mal parado, ciego, manco, sordo, lleno de heridas por todas partes. No hubo misericordia para ninguno. Las gaviotas acudían a aprovecharse de la


masacre. Tenían un buen lugar donde alimentarse. La luna desapareció de repente. No se veía nada. Pero ellos seguían luchando ante las inclemencias. Al cabo de un rato aparece de nuevo la luna. Se puede observar cómo hay rostros destrozados por los picotazos de aves. No se conocían unos a otros.


Teresa Ribello






domingo, 26 de abril de 2026

Pip llega a Newgate

Pip recibió una carta de Estella diciendo que llegaría a Londres pasado mañana, para que Pip lo supiera, como ya se convino. La señorita Havisham le mandaba saludos. Hasta que llegó ese gran día, Pip no gozó de tranquilidad.

Pip se encontró con el señor Wemmick y le invitó a hacer una visita a Newgate. Como tenía tiempo disponible decidió que sí, aunque no dejaba de pensar en vigilar la oficina de la diligencia, en la que vendría Estella.

Atravesando la casa del guarda, llegaron a la prisión Newgate, la cual se encontraba en un estado de gran abandono.


Llegaron a la hora de visita. La escena no podía ser más desagradable y deprimente.

El señor Wemmick se detenía a escuchar con atención lo que decían los presos. Era muy popular en aquel lugar.


Teresa Ribello



domingo, 19 de abril de 2026

Rayas, paréntesis y comillas

Las comillas, las rayas y los paréntesis sirven, además de para añadir información, para cambiar el sonido de un texto.

Las comillas sirven para destacar palabras, si se usan con un sentido en particular. También para incluir citas o expresiones de otras personas. Se debe prestar atención porque en la voz del narrador cambia algo. No se debe abusar de este elemento porque convierte el texto algo que no importa.


Las rayas son para interrumpir lo que se está diciendo, porque se va a añadir alguna aclaración. Se utilizan mucho cuando se hacen narraciones o diálogos. Tampoco se debe abusar de este elemento porque el texto pierde autenticidad.

Por último, los paréntesis. Se utilizan para incluir datos complementarios y así, entender mejor el texto.


Teresa Ribello



domingo, 12 de abril de 2026

Escribirás lo que yo te diga

 Emma no disfrutaba en clase. Tenía 18 años. Estudiaba en la Universidad el cuarto año de carrera, pero ella no se sentía a gusto. En casa también tenía problemas de relación con sus padres.

De repente, Emma me dice que no, que no quiere llevar este tipo de vida.


- Pero, ¿qué estás haciendo? ¿Quieres manejar mi forma de escribir? -le dije yo-.

- Quiero que pares ya, por favor, quiero arreglar mi vida de una vez. Llevarme con mis padres, tener éxito en mis estudios...

- No vas a poder conmigo.

- ¿Cómo que no? Ahora quiero ser yo la que maneje tu vida. Quiero que no seas tan buen escritor. Vas a escribir lo que yo te diga. 

- Emma empezó a quitar palabras de mi novela, tal y como ella quería, y yo sentía un deseo atroz de salir de la historia a la que ella me obligaba a pertenecer.


Teresa Ribello









Al amanecer

La mujer se asomó a la ventana al amanecer de aquel día con la esperanza de encontrar en la luz naciente, el resplandor de nuevas oportunida...