Los asistentes iban llegando poco a poco y se iban acoplando en sus sillas correspondientes. Hacía frío y la calefacción no estaba lo suficientemente alta, así que Javier se levantó enseguida a modificar la temperatura.
- Javier, déjalo así, si subes más la temperatura nos vamos a cocer.
- Vale, así está bien.
Estoy fatal, me duele un montón la cabeza y ahora tener que soportar esta charla. Me voy a tomar una pastilla, a ver si se me calma. Encima se sienta a mi lado la pesada de Andrea.
- Vamos a ver, ¿estáis todos? Veo que falta Daniel -dijo Alejandro, el director de marketing, dirigiendo atentamente su mirada hacia la sala.
- No falta Miguel González -dije yo.- No ha podido venir por encontrarse enfermo.
- ¿Cuándo se incorpora? -preguntó el director.-
- Creo que la semana que viene, si todo va bien.
Los asistentes terminaban de incorporarse a la sala de reuniones. Casi todos depositaban sus paraguas en el lugar destinado para ello. Micaela llegó empapada hasta los huesos porque creyó que ese día no iba a llover.
Parece que aquella reunión prometería, ya que se hablaría de los proyectos existentes para llevar a buen término la campaña de Navidad. Será importante para todo el personal y para mí porque según el trabajo que cada uno realice nos podremos llevar unas buenas bonificaciones.
Teresa Ribello
