La explosión se extendió por toda la ciudad. De repente, empezaron a llegar todas las fuerzas de seguridad, bomberos, policía, etc. Se produjo un hervidero de gente alrededor de la casa. Doña Marisa se encontraba en la puerta, toda enojada porque no se explicaba cómo pudo haber ocurrido todo aquello. Doña Marisa por un buen momento. Hace unos días, al parecer, unos energúmenos se entretuvieron en bañarle la casa con harina, chocolate y huevos.
Hay quienes dicen por ahí que habrían podido ser hasta vecinos no tan jóvenes que desde hacía tiempo le tienen algún tipo de envidia. Esto le está rompiendo el corazón a doña Marisa. Se le ve muy afectada por todo esto.
El día anterior a la explosión se predijo que iba a llover, como así fue. Debido a eso, el fuego no se propagó tanto como se esperaba. Las nubes escupieron demasiada agua y esto evitó que el desastre fuera mayor.
Teresa Ribello
