Emma llevaba algún tiempo sumida en un infierno, sus tíos no la querían. No estaban a gusto con ella. Desde que murieron sus padres era otra persona.
Su tía la maltrataba, no la dejaban hacer las tareas del instituto, ni salir a la calle. Se refugiaba en la escritura. Un día hizo las maletas y se fue. Cuando llegó a la estación, cogió su cuaderno y continuó escribiendo:
Mario empezó a pelearse con uno de sus mejores compañeros. Se ensalzó en una gran lucha. Estampó su mano con tanta fuerza en la cara del otro contrincante, que este empezó a desangrar.
De repente, Mario parece que recapacitó y se retiró diciendo: "Pero, qué hago?, si no soy más que el personaje de esta historia. No quiero seguir haciendo esto. Estoy harto. Voy a dirigirme al autor de esta libro para que cambie el rumbo de esta historia lo más pronto posible. A partir de ahora quiero ser un personaje que se dedique a la música y llevar una vida más calmada y contemplativa."
Teresa Ribello
