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jueves, 3 de noviembre de 2022

Abróchate las zapatillas

 El sandwich apareció otra vez envuelto en papel de aluminio sobre la encimera de la cocina.

Elena mostraba un aspecto que no daba crédito a mis ojos.


Al verme, enseguida se sentó, apoyó sus brazos sobre la mesa y empezó a sollozar.

Cuando oí su llanto, me estremecí, porque sabía que algo importante había sucedido.

Madre e hija siempre habíamos estado muy unidas y nos contábamos muchas cosas. Quería que me mantuviera informada de cualquier inconveniente o contratiempo que pudiera surgir.

-Abróchate las zapatillas, que te vas a caer...-le dije, mientras me ponía a preparar unas infusiones.

-No hemos hecho más que salir del entrenamiento y ni me he dado cuenta -dijo ella-. ¿Sabes que dentro de dos meses vamos al sur de Francia a hacer un torneo?

-¿Al sur de Francia? ¿Por qué tan lejos?

-Toca celebrar allí, así de fácil. Tomy no quiere venir conmigo. Dice que tiene otros planes y que no puede perder el tiempo. Estoy esperando su llamada para ver su última respuesta.

-Pero...no tenía conocimiento de que lo vuestro fuese ya oficial.

-Lo nuestro es un desastre. Hemos detenido nuestra relación varias veces, desde que empezamos, hace tres meses. Siempre han habido altibajos, peleas y enfrentamientos. Sobre todo, por motivos de preferencias. Cada uno, desde su posicionamiento ha querido imponer su punto de vista. No hemos querido dar nuestro brazo a torcer, ni ceder en nuestra postura.

-¿Qué actitud pensáis tener a partir de ahora?

-Creo que ya es tarde...Hemos tocado techo.

                                                                                                               Teresa Ribello


Menuda Racha

  Llevo unos días muy mal. No me siento nada bien. Malestar general. Así estoy desde este verano, que para mí es como si llevara desde la Gu...