Mi suegro tiene el maravilloso defecto de que es tacaño. No solo lo vivo yo, como nuera sino también mi marido, mis hijos y el resto de mi familia. Con todos los ahorros y recursos que tiene, el año pasado no dio ni un humilde regalo de navidad a ninguno de sus nietos, que son pocos, solo tres. ¡Fantástico! Tuvimos la suerte de no recibir nada. A ver qué pasa este año.
Por lo visto es que le viene de herencia porque sus padres tampoco es que hicieran mucho esfuerzo por agasajar a su familia en ninguna época del año.
Hace dos años se compró un magnífico y confortable automóvil, de última gama y muy moderno. Me encanta cuando su mujer (mi suegra) necesita ir a hacer visitas al médico o a comprar y no hace por llevarla en su espléndido coche. Recurren al transporte urbano.
Según él, las carreteras están en obras y se gasta mucha gasolina. Es que se está convirtiendo cada vez más en un santo, ¡siempre igual de atentos con todos!
Teresa Ribello

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