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domingo, 28 de septiembre de 2025

El primo Philip come con nosotros

 La puerta de hierro de la terraza sonó más fuerte que nunca. ¿Quién sería?, pues todos se habían reunido para comer y estaban de charla en el comedor.

Sofía soltó deprisa la sartén en el fregadero y salió a averiguar quién podría ser.

- ¿Has fingido ser otra persona? Pero si es mi sobrino favorito...Siéntate -dijo Sofía-.

- Gracias. Esta mañana he visto a tu hijo Alex en el centro comercial y me ha invitado a comer. Supongo que lo sabrías.


- No me lo ha dicho, pero supongo que donde caben cinco, caben seis -respondió Sofía-.

- Tienes la misma apariencia de siempre, tía Sofía. Nunca cambias -comentó Philip -Estás igual que mi madre.

- No hagamos comparaciones. Tu madre es diez años más joven que yo. Lo que pasa que ella tomó un camino distinto. Trabajar en el campo es muy duro. ¿Habéis producido muchas cerezas este año? -preguntó ella-.

Desde el fondo del comedor se oía el murmullo de la familia llamando para sentarse alrededor de la mesa.

-No te puedo dar una cifra exacta, pero no podíamos con tanto trabajo -le explicó-.

Fuera, se veía venir una gran nube negra, que seguramente descargaría de un momento a otro, en cuanto se posara encima del vecindario. Era un tiempo seco y soleado. Septiembre estaba a punto de comenzar y ya tocaba que cayera algún chaparrón.

- Bueno, vamos a la mesa, me falta poner la ensalada -les animó-.

-Ah, ¿te has enterado de la noticia? -preguntó Philip-.

-¿Qué noticia? ¿Ha ocurrido algo que yo no sepa?

-Mi hermana, la han trasladado a otro sitio.

-¿Muy lejos?

- A Minnesota. Está contenta, pero por otro lado tendrá que soportar unos largos inviernos con bajas temperaturas y una mala política fiscal.

- Enseguida se acostumbrará. Dicen que los habitantes de Minnesota son cálidos y amigables. ¿Nos comemos la ensalada?


Teresa Ribello











domingo, 21 de septiembre de 2025

Joe visita a Pip

 Pip recibe una carta de Biddy, en la que le comunica, por indicación del señor Gargery, que está a punto de salir para Londres con el señor Wopsle, para ver a Pip.

Estará en el hotel Barnard a las nueve, y en caso de que a esa hora no le viniera bien, hiciera el favor de decirlo.


Su hermana está igual que cuando Pip se marchó. Pip confesaba exactamente qué sensaciones tenía ante la llegada de Joe: perplejidad y molestias. Pero le consolaba la idea de que fuera a visitarle a la Posada de Barnard y no a Hammersmith, porque así Drummle no podría verle.

El lunes por la noche, Pip se dirige a la ciudad para recibir a Joe. Procuró que la mesa para el almuerzo tuviera el mejor aspecto posible.

Aquella mañana llovía un poco. De pronto, oyó a Joe por la escalera. Lo conoció por la forma de subirla, debido a que sus zapatos siempre le estaban grandes.

Se alegraron mucho de verse. Joe observó que Pip había crecido, engordado y tenía mejor aspecto desde que se fue de su lado.



Teresa Ribello

GG.EE., Charles Dickens

domingo, 14 de septiembre de 2025

Tenemos que colaborar todos

 - A ver si comprendes de una vez que la ropa no se puede quedar ahí, muerta de risa, todo el día encima del sofá. Tu padre volverá dentro de unos minutos y se sentará para ver el partido -dijo Ángela-.

- Yo también quiero verlo -dijo Javier-.


- ¿Sí?. Entonces, anda y ordena la ropa. Parece mentira que no os deis cuenta de las cosas -dijo Ángela, terminando de limpiar la habitación-. El tema es que cuando llegáis de vuestras ocupaciones, os creéis que ya lo tenéis todo hecho y solucionado. Pues no. Yo también trabajo fuera y cuando llego, me cuesta tener que hacer las cosas de casa. Tenéis la obligación de colaborar. Tenemos que colaborar todos.

- Te escuchaba casi llegando a la puerta de la casa -dijo Ramón, su marido-. Están cayendo piedras, si salieras a la calle.. Es increíble.

- ¿Granizo? -dijo Ángela-.

- Sí. No quiero que nos tengas como enemigos, en cuanto a ayudar en casa. Todo lo que expones, lo sabemos. Déjanos un tiempo para que nos podamos adaptar. Javier y yo venimos de otro tipo de familia y necesitamos tiempo-.


Teresa Ribello

Nos reencontramos!

Buenas tardes, amigos.

Aquí me tenéis de vuelta después de este paréntesis y descanso, que por otra parte, buena falta me hacía, porque pienso que todo trabajo debe tener un tiempo que te sirva para descansar, pensar y desconectar, para luego volver con muchas más ganas y dispuestos a dar más de uno mismo a los demás.

Espero que hayáis tenido un verano estupendo y un merecido descanso. 

Aquí os traigo, como corresponde, uno de tantos relatos que os iré enviando, junto con más cosas, a lo largo de esta temporada. Espero que os guste. Está escrito con mucho amor.

Saludos y sed bienvenidos a esta nueva temporada.

Teresa Ribello.


domingo, 20 de julio de 2025

Hola, amigos. Me despido de todos vosotros, los que me seguís y me estáis leyendo cada semana, hasta septiembre. 

Quiero dar las gracias por vuestro seguimiento y apoyo semana tras semana.

En septiembre vendré cargada con más noticias culturales, relatos, y capítulos resumidos de "Grandes Esperanzas", y si por vuestra parte os apetece sugerir algo nuevo que se pueda añadir al blog, todo ello para mejorarlo, os lo agradezco un montón.

Espero que paséis un muy FELIZ VERANO!!!


Teresa Ribello                                                                                       







Cena constructiva

Pip y el señor Wemmick salieron, a las ocho y media, otra vez con dirección a Little Britain. El señor Wemmick poco a poco iba recobrando la dureza de su carácter, conforme iban acercándose a su destino.

En cuanto pisaba la oficina, se olvidaba completamente de su propiedad en Walworth, donde había estado con Pip.


Estaban el tutor, Pip, Drummle y Startop en la misma habitación, sentados alrededor en la mesa, para comer. El tutor puso a su lado a Drummle y Startop al otro.

La criada dejó un exquisito plato de pescado. Después hubo carnero y un ave.

La criada no retiraba los ojos del tutor. Esta quitaba enseguida las manos del plato que le servía por temor a que le dijera alguna cosa.

Durante la cena, el tutor obligaba a los muchachos a que exteriorizaran sus puntos más débiles.

Pip dijo que tenía inclinación a derrochar dinero, a tener vanidad de su maravilloso porvenir. Lo mismo ocurría a todos los demás, aunque a Drummle le pasaba con mayor grado.


Teresa Ribello





domingo, 13 de julio de 2025

Color púrpura

 Hubo un tiempo en el que vestirse de color púrpura era símbolo de poder y solo lo podían vestir los sacerdotes, emperadores y reyes.

Se le llamaba "púrpura de Tiro" y en esa época (la Antigüedad), era un pigmento muy valioso, ya que para conseguirlo había que pasar por un proceso muy caro y dificultoso.


Este color se extraía de un caracol llamado Bolinus brandaris, que vivía en la costa de Tiro (actualmente, Libano). Había que recolectar miles de moluscos para conseguir solo una pequeña cantidad de este color. Después se abrían y se extraía una glándula amarilla. Esta glándula se exponía al sol y cambiaba de color hasta convertirse en púrpura.

Se pagaba por ello unas cantidades muy elevadas, hasta tal punto que, en Tiro y Sidón, llegó a convertirse en símbolo de poder


Teresa Ribello




Desde su ventana

En el jardín todo estaba en orden. Un orden magistral, por la cantidad de plantas calladas y enfiladas a lo largo de toda la verde explanada...