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domingo, 26 de abril de 2026

Pip llega a Newgate

Pip recibió una carta de Estella diciendo que llegaría a Londres pasado mañana, para que Pip lo supiera, como ya se convino. La señorita Havisham le mandaba saludos. Hasta que llegó ese gran día, Pip no gozó de tranquilidad.

Pip se encontró con el señor Wemmick y le invitó a hacer una visita a Newgate. Como tenía tiempo disponible decidió que sí, aunque no dejaba de pensar en vigilar la oficina de la diligencia, en la que vendría Estella.

Atravesando la casa del guarda, llegaron a la prisión Newgate, la cual se encontraba en un estado de gran abandono.


Llegaron a la hora de visita. La escena no podía ser más desagradable y deprimente.

El señor Wemmick se detenía a escuchar con atención lo que decían los presos. Era muy popular en aquel lugar.


Teresa Ribello



domingo, 19 de abril de 2026

Rayas, paréntesis y comillas

Las comillas, las rayas y los paréntesis sirven, además de para añadir información, para cambiar el sonido de un texto.

Las comillas sirven para destacar palabras, si se usan con un sentido en particular. También para incluir citas o expresiones de otras personas. Se debe prestar atención porque en la voz del narrador cambia algo. No se debe abusar de este elemento porque convierte el texto algo que no importa.


Las rayas son para interrumpir lo que se está diciendo, porque se va a añadir alguna aclaración. Se utilizan mucho cuando se hacen narraciones o diálogos. Tampoco se debe abusar de este elemento porque el texto pierde autenticidad.

Por último, los paréntesis. Se utilizan para incluir datos complementarios y así, entender mejor el texto.


Teresa Ribello



domingo, 12 de abril de 2026

Escribirás lo que yo te diga

 Emma no disfrutaba en clase. Tenía 18 años. Estudiaba en la Universidad el cuarto año de carrera, pero ella no se sentía a gusto. En casa también tenía problemas de relación con sus padres.

De repente, Emma me dice que no, que no quiere llevar este tipo de vida.


- Pero, ¿qué estás haciendo? ¿Quieres manejar mi forma de escribir? -le dije yo-.

- Quiero que pares ya, por favor, quiero arreglar mi vida de una vez. Llevarme con mis padres, tener éxito en mis estudios...

- No vas a poder conmigo.

- ¿Cómo que no? Ahora quiero ser yo la que maneje tu vida. Quiero que no seas tan buen escritor. Vas a escribir lo que yo te diga. 

- Emma empezó a quitar palabras de mi novela, tal y como ella quería, y yo sentía un deseo atroz de salir de la historia a la que ella me obligaba a pertenecer.


Teresa Ribello









domingo, 5 de abril de 2026

Vivir en la oscuridad más profunda

La separación no le sentó muy bien, desde aquel veinte de mayo de 1985 en que Luisa, su mujer le dijo que tenían que vivir en lugares separados, sin convivencia matrimonial.

Se suponía que tenía que ser así, pero no fue. Ese acuerdo no se llevó a cabo.

- Me verás la cara más de una vez -decía su marido-.


Era la frase escalofriante que Luisa tenía que escuchar, sabiendo cuál era el comportamiento de su marido.

Siempre que este llegaba a casa era como si, de repente, Luisa divisara a través de la puerta a una voraz serpiente dispuesta a clavarle sus venenosos dientes. Y todo por culpa del alcohol.

Todo llegó a convertirse en un infierno para Luisa. El dolor estaba destruyendo poco a poco la salud de ambos, sobre todo la de Luisa. Cuando la encontraron sin vida en la sala de estar de su casa, descubrieron que había sido asfixiada con el lazo de una cortina.

Fernando había entrado en la oscuridad más profunda, cuando la sentencia del juez apagó todos sus propósitos.


Teresa Ribello







Desde su ventana

En el jardín todo estaba en orden. Un orden magistral, por la cantidad de plantas calladas y enfiladas a lo largo de toda la verde explanada...