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domingo, 29 de junio de 2025

Educado para estar en sociedad

 El señor Pocket le dijo a Pip que este no estaba destinado a una profesión en concreto, sino educado para su destino en sociedad.

Pip dio su conformidad, ya que no podía hacer otra cosa.

Le dijo que tendría que visitar a menudo Londres, con el fin de conseguir que el señor Pocket fuese reconocido como profesor y director de los estudios de Pip.

El señor Pocket conquistó la confianza de Pip y siempre se mostró muy satisfecho del cumplimiento de su contrato con él.

Pip quería instalarse en la posada de Barnard, ya que sería más feliz en compañía de Herbert. El señor Jaggers no se opuso a tal cosa.

Pronto, Pip empezó con el hábito de gastar y estar rodeado de comodidades.

Pip fue a visitar al señor Wemmick. Este le dijo que tenían para cenar carne estofada y pollo asado, de la fonda.


Teresa Ribello

GG.EE., Charles Dickens




domingo, 22 de junio de 2025

¿Cuál es la mejor canción?

 ¿Cuál es la mejor canción de la historia, según la neurociencia?

Genera dopamina a toda persona que la escucha.

El tema surge en 1982 y destaca sobre muchas canciones, según los estudios realizados por la revista Gizmodo y Daniel Glaser, que es el director del centro de ciencia de la Universidad King´s College London.


Hay un método para averiguar qué canción sería la mejor de todos los tiempos. Se basaría en saber la cantidad de dopamina que el cerebro segregaría al escuchar la canción.

Daniel Poeppel, que es profesor de psicología y neurociencia de Nueva York, cree que la mejor canción para escuchar es "Africa" , de Toto, extraordinariamente buena, según los músicos, porque se creó con mucha dedicación y consiguió mucho éxito.

A pesar de ser una canción creada hace ya algún tiempo (1982), sigue generando dopamina en la mayoría de las personas.


https://youtu.be/FTQbiNvZqaY


Teresa Ribello




domingo, 15 de junio de 2025

Jefe sin consideración

 - No te puedes ni imaginar el volumen de indignación al que he llegado esta mañana en el trabajo -dijo Alberto-.

- ¿Qué te ha pasado? -dijo Bruno-.

- Como te dije, hoy era mi primer día en el nuevo departamento de documentación, que por cierto es un lugar en el que me gusta estar y se trabaja muy bien, dijo Alberto-.


- Sí, ¿y qué?

- Pues nada, el responsable me empieza a explicar el proceso de una manera, como si ya lo tuviera que tener aprendido de casa -dijo Alberto-.

- ¿Te dejó que lo hicieses por ti mismo? -dijo Bruno-.

- Le dije que necesitaba mi tiempo y que no lo iba a aprender todo a la primera ni a la segunda. Se puso nervioso y me pasó a otra sección, así por la cara -dijo Alberto-.

- Jo, todas las personas no somos iguales, unas tardamos más que otras en asimilar las cosas...-dijo Bruno-.

- Pues claro, me pareció un acto de poca consideración por parte de esa persona por no querer dar una oportunidad a alguien que está empezando -dijo Alberto-.

- Los jefes cada vez tienen menos nivel de comprensión y empatía -dijo Bruno-.


Teresa Ribello

domingo, 8 de junio de 2025

Belinda en el suelo y borracha

El señor Pocket tenía una vecina que se llamaba señora Cailer. Esta contó a Pip que para el señor Pocket había sido un duro golpe verse en la necesidad de instruir alumnos en su casa, pero que no era el caso de Pip.

También le dijo que la señora Pocket necesitaba mucho lujo.


Los hijos del señor Pocket eran cuatro niñas y dos niños, otro muy pequeño y el que estaba a punto de nacer.

La señora Pocket, mientras se comía una naranja, dejó al más pequeñito que jugara con un cascanueces, a pesar del peligro que corría de que se pudiera hacer daño en la cabeza.

Esa misma tarde había un concurso de remo en el Támesis y Pip quería participar.

Por la noche les esperaba la cena y sucedió algo en la casa que hizo que no lo pasaran del todo bien. Se dieron cuenta que Belinda, la cocinera estaba borracha, tendida en el suelo de la cocina, con un paquete de mantequilla para venderla.


Teresa Ribello




domingo, 1 de junio de 2025

¿Por qué fruncimos el ceño?

Fruncimos el ceño cuando estamos en desacuerdo con algo o enfadados. Pero está relacionado con nuestra evolución como especie y con la comunicación entre los seres vivos, siendo esta la más importante.


Antes de que pudiéramos comunicarnos con el lenguaje hablado, se utilizaban los gestos.

Desde siempre, el ceño fruncido ha demostrado desaprobación o tensión, sin necesidad de tener que hablar.

También, al fruncir el ceño, las cejas se acercan, los ojos se protegen  y se ve mejor.  Además, sirve para proteger los ojos del sol, el polvo y la lluvia.

Un inconveniente puede ser la desaparición de amigos, que con el tiempo se puede producir si practicamos este hábito.

También podemos dar una imagen negativa hacia los demás, debido al estrés o la tensión, y a la vez, todo eso puede afectar a nuestro bienestar físico y emocional.


Teresa Ribello




lunes, 26 de mayo de 2025

La casa del señor Pocket

La señora Pocket estaba leyendo, sentada debajo de un árbol. Herbert le presentó a Pip. Esta le recibió muy bien.

Cuando Flopson y Millers recogieron los niños en la casa, aparece el señor Pocket para conocer a Pip.

El señor Pocket enseñó a Pip la habitación que había destinada para él, la cual era muy agradable y estaba muy bien amueblada. También le enseñó las otras dos habitaciones, las cuales estaban ocupadas por Drummle y Startop. 


Parecía que el poder de la casa estaba en posesión de los criados. Tenían un sistema bastante agradable. Ellos parecían evitar los posibles problemas, a cambio, claro, de comer y beber bien.

El señor Pocket dio cursos en Londres a varias personas que estaban faltas de instrucción o que no tenían muchos estudios. Con lo que ganaba haciendo tales actividades podía mantener modestamente su casa.


Teresa Ribello

GG.EE., Charles Dickens



domingo, 18 de mayo de 2025

Paseo por la playa

- Amigo, no puedo expresar con palabras lo bien que lo he pasado la tarde de hoy -dijo María-.

- ¿Ha merecido la pena tu salida? -preguntó Manuel-.


- Ha sido fantástico. Además me ha quitado toda la tensión y estrés que tenía acumulada -dijo María-.

- ¿Cómo estaba el mar? -preguntó Manuel-.

- Estupendo, muy calmado, aunque tú ya sabes que me encanta ver el mar embravecido... -dijo María-. Su color no era el azul de la semana pasada. Al estar el cielo entoldado, el agua se veía gris, pero muy bonito.

- ¿Había mucha gente? -preguntó Manuel-.

- ¿Que si había gente? Abarrotada. Hoy hemos tenido 25 grados, dentro de algunos días tendremos 30 y a medida que avance el verano pasaremos de los 40, como mínimo -dijo María-.

- ¿Hiciste ejercicio? -preguntó Manuel-.

- Sí, unas cuantas flexiones, de esas que me enseñaste en el gimnasio -dijo María-.

- Muy bien -dijo Manuel-.

- Después, cuando llegó la hora de comer, como no había preparado nada en casa, ni había quedado con nadie, me metí en el restaurante de la calle Sagasta, que a ti te gusta tanto -dijo María-. Por cierto, a ver si quedamos un día de estos, después del trabajo, se come fenomenal -dijo María-.

- Hecho -dijo Manuel-.

- Me tomé un sandwich de marisco con guacamole, exquisito. Lo tienes que probar -dijo María-.

- Por supuesto.


Teresa Ribello

Desde su ventana

En el jardín todo estaba en orden. Un orden magistral, por la cantidad de plantas calladas y enfiladas a lo largo de toda la verde explanada...